Ha sido un verdadero placer compartir una vez más el ciberespacio con tantos colegas y amigos del mundo de la papirología. En una sola tarde, dos sesiones, las Jornadas nos han llevado de los formatos epistolares, a la datación de unos documentos partos, a un misterioso fragmento de la primera edición del Codex de Justiniano a los cultos precristianos de Oxirrinco.

Si el mundo sigue así, tendremos que volver a reunirnos remotamente.

